Virgen de manare

La imagen es de las llamadas “de vestir”: de busto, manos y pies labrados de fina contextura; el resto lo forma un armazón de madera para soporte de las vestiduras y manto de color negro bordado a mano en finos hilos de oro.
Lleva un corazón de gran tamaño, labrado en plata, atravesado por una espada. La advocación de los Dolores proviene de la expresión del corazón adolorido de María que se refleja en su hermoso rostro.
Betoyes fue una población próspera que llegóa tener dos mil habitantes, pero a causa de un incendio, fue destruida y la famosa imagen del Buen Viaje fue llevada a una meseta a la cual le pusieron por nombre: Manare. El origen del nombre de Manare que se le dio a ese lugar y a la Virgen, en vez de Nuestra Señora del Buen Viaje, se debe a que los indios de la región hablaban el idioma “manare”.

La iglesia sufrió grandes daños causados por dos incendios. Se construyó un nuevo templo, my sólido, cubierto con teja de barro y se impulsó la dfevoción a Nuestra Señora de Manare, celebrando su fiesta el 6 de Enero, día en que venían en gran peregrinación los casanareños desde todos los puntos cardinales del Llano a honrar a la santísima Virgen, a recibir los sacramentos y cumplir sus promesas, como sucede actualmente en Paz de Ariporo. Documentos y escritos antiguos testifican la tradición de la solemne y extraordinaria peregrinación de los pueblos casanareños, araucanos, del Meta y aún de Venezuela a Manare, cada 6 de enero, a visitar a la Virgen María. A fines del siglo XIX san Ezequiel Moreno, primer Vicario Apostólico de Casanare, estuvo por primera vez en Manare, un 6 de enero, en la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores ya nte la manifestación sincera de tanta Fe, exclamó: ¡El dedo de Dios está aquí”. El pueblo de Manare desapareció durante la violencia política que asoló a Casanare, por los ñaos 50 y sin embargo, nunca disminuyó la devoción de los casanareños a su Madre de Manare. La imagen se salvó milagrosamente del incendio que destruyó la población causas por las fuerzas revolucionarias.
El 18 de marzo de 1953, una comisión de 30 fieles católicos del pueblo de Paz de Ariporo, a las cuatro de la mañana, partió para Manare con el fin de traer la Sagrada Imagen. Esta fecha es un día de feliz recuerdo para la población de Paz de Ariporo. La población esperaba la Imagen de la Virgen con una capilla de paredes de tapia pisada y techo de paja. Más tarde, gracias al entusiasmo del pueblo y al empuje emprendedor de los Padres Agustinos, Isaías Alvarez y Santiago Puerta, construyeron el templo que xiste actualmente, como lo merece la Patrona de los casanareños.
La cultura llanera, manifestada en cantos e himnos, ha sido muy expresiva con la Madre de Manare; se destaca el joropo que compuso el padre Francisco Lucea: ” a Paz de Ariporo voy”. Como podemos observar, la expresión de la Fe católica Mariana de los llaneros ha sido siempre firme, continua y sólida. La tradición de la Iglesia honra con especial devoción a la Virgen Dolorosa recordando los siete dolores que soportó durante toda su vida unida a la de su Hijo Jesucristo. Es por eso que a la Virgen de Manare la honramos ofreciéndoloe un Septenario en vez de novenario. (Nota: El autor del Septenario es el padre Pedro Fabo, agustino recoleto, quien lo hizo cuando el santuario de la Virgen estaba en la población de Manare).

A Nuestra Señora de Manare
Padre Francisco Lucea

A Paz de Ariporo voy

a la Virgen de Manare
Ella es la Reina y la Madre
de este inmenso Casanare.

Allí como peregrino
recorriendo la llanura
hasta ver mi virgencita
con sus ojos de ternura.

Y cruzo bosques miedosos
en campos que están dormidos
las sombras pasan errantes
las garzas van a sus nidos
y se oye el canto de grillos
en los grandes pajonales
croa el sapo en el estero
cual cantando funerales.

Cuantiosos palmares veo
siento perfumes de flores
el relinchar de caballos
coplas de ardientes amores…

y por fin llego a la Paz
cual jadeante peregrino
y me postro ante la virgen
después de largo camino.

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