San Pascual Bailón

Mucho llanero ha tenido una concepción errónea de quien fue realmente San Pascual Bailón.

Algunos llegaron a creer que el apellido Bailón se le atribuyó debido a que éste santo fue muy parrandero, se puede concluir que debido a esto el llanero hombre alegre y parrandero lo veneró,  muchos se crearon la idea que  San Pascual era el santo de los mandados de Dios en la tierra, a él, el Señor encomendaba realizar cualquier misión, quien las cumplía cabalmente. A éste le ofrecían promesas y les pagaban con zapateos o parrandos llaneros cuando las peticiones eran cumplidas. Otros llaneros afirman que éste santo danzaba ante el altar en el momento de hacer sus alabanzas a Dios, tal creencia pudo haber sido basado en el relato de un humilde religioso que observó a éste santo danzando ante una imagen de la santísima virgen y le decía durante su acto.- “Señora: no puedo ofrecerle grandes cualidades, porque no las tengo, pero te ofrezco mi danza campesina de su honor “, esto llego a oídos de los sacerdotes, a unos este hecho les pareció muy cómico otros se mostraron serios, pero nadie comentó nada.

La biografía de este santo es la siguiente:  Pascual Baylón Yubero (Torrehermosa, Zaragoza,España, 16 de mayo de 1540 – Villarreal, Castellón,España, 17 de mayo de 1592) fue un fraile franciscano. Es venerado como santo por la Iglesia católica con el nombre de san Pascual Bailón o Baylón. Es patrono de las obras, asociaciones y congresos eucarísticos, y de la diócesis de Segorbe-Castellón.

Pascual nació en Torrehermosa el día de la Pascua de Pentecostés, de ahí su nombre. Hasta los siete años permaneció en su localidad natal, a partir de los siete hasta los veinte vivió en Alconchel de Ariza, viviendo con Martín García, un vecino del pueblo. Pascual se dedicó al pastoreo de las ovejas. En Alconchel de Arizaaprendió a leer y a escribir de manera autodidacta con la ayuda de devocionarios.

Posteriormente emigró al Reino de Valencia para trabajar a cargo de don Aparicio Martínez en Monforte del Cid (Alicante). Tras el suceso conocido como “milagro de la aparición”, pidió ingresar en la orden franciscana, en el convento de Nuestra Señora Orito, en Orito, una pedanía de Monforte del Cid, famosa por la sencillez de los religiosos franciscanos alcantarinos que lo habitaban. Vistió los hábitos en 1564, en el convento ilicitano de San José y profesó en Orito el 2 de febrero de 1565.

A éste santo, el llanero le era muy devoto y fueron varios los motivos que las personas tuvieron para ofrecer un zapateo o un parrando. Muchas veces para pedir por la salud de un familiar o por la aparición de un objeto perdido; si una persona perdía una prenda de valor: el revólver, el sombrero etc. Esta le ofrecía un zapateo o un parrando a San Pascual Bailón, éstas promesas eran dos categorías: El zapateo era la pequeña y el parrando la grande. Una vez hecho el milagro o concedida la petición se debía pagar la promesa, si la promesa había sido un zapateo, la persona beneficiada inmediatamente encontraba la pertenencia debía zapatiar como si estuviera bailando joropo por espacio de un minuto aproximadamente; cuando se trataba de un parrando, quien había hecho la promesa invitaba a los vecinos a tal evento: fijaba la fecha, preparaba la comida, la bebida, cuando no había aguardiente, se tomaba guarapo, chicha, aguarruz

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