“EL FAMA” : ESCRIBIR Y CANTAR CON SENTIMIENTO ES EL PUNTO CLAVE DE SU ÉXITO
El caserío Leche de Miel, jurisdicción de Elorza, municipio Rómulo Gallegos, margen derecho del río Arauca, estado Apure, sirvió de cuna para que Jorge Guerrero le abriera sus ojos al mundo el 14 de febrero de 1967.
Desde la niñez, metido en los corrales de ordeño, sabaneando en los lomos de un caballo diestro o sobre un burro en pelo, así como aparece en una de sus conocidas fotografías o desmatonando los potreros en los esteros rebalsados, como también se le ve con machete y garabato en mano, en medio esas faenas comenzó a cantar, motivado por las canciones que sonaban para entonces en la radio de la época en las voces de Jesús Moreno, Francisco Montoya, “el carrao de Palmarito”, Eneas Perdomo, José Romero Bello, Nelson Morales, “catire” Carpio, Luis Lozada, Ángel Custodio Loyola, entre muchos otros.
El arpa del tío Esteban
El conjunto que formaba su tío Esteban, que tocaba el arpa para animar los bailes campesinos, en los que la figura de cantante era la del que contrapunteaba, reafirmó en Jorge Guerrero más su sentimiento y pasión por el canto sabanero, sin perder la humildad y la condición de costumbres arraigadas desde la infancia en su modo de ser, de ver y soñar, lo que a su vez le fue abriendo en el pecho un infinito sendero para escribir letras de un alto contenido poético y un espíritu renovador del pasaje veguero y romántico, sin dejar de lado lo recio y tendido del joropo originario del llano adentro.
Esfuerzo propio
Su nombre comienza a oírse en los festivales llaneros de Venezuela y Colombia. Mientras presta el servicio militar, forma parte de una agrupación criolla en el Ejército, y al salir de baja vuelve al llano y hace suya la necesidad de realizar con esfuerzo propio su primer trabajo discográfico, para lo cual registró la firma Producciones Laurel, en el que aparece uno de los temas que luego sería uno de sus números más aclamados: “Viejo laurel sabanero”, disco que 1992, salió con el nombre de “Sensacional” con otras canciones como “Virgen de los llanos” y “A bailar venezolanos”.
Así mismo, produjo en 1994, su siguiente trabajo discográfico, “Añoranzas”, que es el nombre de uno de los pasajes más representativos de la descripción del llano y de ese modo de vida que quedan atrás después que se ha partido del lugar de origen. Allí incluyó números como “Vivito y coleando” y “Bohemio y loco”. Pero aún Jorge Guerrero sólo se le conocía en los llanos. En resto del país su nombre significaba poco en el entramado criollo.
Esta calificación llegó a su fin, cuando en 1997, graba con recursos propios “El nuevo grito guerrero”, en el que incluye el pasaje “Guayabo de mes y pico” combinando a la perfección el paisaje llanero, el despecho del enamorado con humor y rasgos citadinos.
El tema fue toda una revelación que uno de los sellos musicales más importantes de ese momento, Lara Records, hizo una edición del álbum, catapultando a Guerrero en Venezuela y Colombia y contagiando a otros cantantes llaneros a seguir en la tónica del guayabo. De allí entonces vino una revisión y reedición de los dos discos anteriores de Guerrero, mereciendo el justo reconocimiento a canciones tan bien logradas como lo son “Viajo laurel sabanero” y “Añoranzas” que han sido grabados hoy día por varios intérpretes.
De “El nuevo grito guerrero” también sonaron el joropo que lleva este nombre, “Ábreme el pecho”, “Mi canto triste” e “Y que olvidándola”, entre otros.
El guerrero del folklore
En 1999, presenta a su ya creciente lista de seguidores que lo añoran y reciben de pie a lo largo y ancho de Venezuela y Colombia, el álbum “El caballo del guerrero”, recibiendo el respaldo en canciones como la que le da nombre al disco, también “El viaje”, “Vuelve al llano” y “Estas lluvias me entristecen”.
En esta etapa de su carrera comienza a llamársele artísticamente “el guerrero del folklore”, lo que contribuyó a reafirmar con su siguiente disco editado en el 2000, “Remembranzas del guerrero”, del que el éxito no se hizo esperar con “Un guayabo pequeñito”, “Tristeza decembrina”, “Por los caminos del oriente”, “Ramonita” y “Toda la vida”.
Blanco de detractores
En ese momento Jorge Guerrero se encuentra tocando la cima en todos los escenarios de la música llanera, pero al mismo tiempo es blanco de una campaña de detractores, de la que algunos medios de comunicación insistentemente se hacieron eco, hablan de su muerte, de homicidio contra su esposa y otros tantos inventos con la pretensión de frenar su carrera, aprovechando algunas circunstancias de salud que afectaron su voz.
Pero el talento de Guerrero es de casta probada. Aguantó el temporal. En 2002, en medio de los crecientes rumores, sale su nuevo disco “De nuevo en el arpa” en el que varias letras son parte de las reflexiones sobre los ataques recibidos, como “Plomos de felicidad” y “Nací para cantarle al llano”, pero no dejó de incluir su romance sabanero y fue un despertar de esos nubarrones, disipados a punta de coraje y calidad. “Escarmenando el caballo”, “Los retoños del laurel” y “Mi noviecita y el llano”, son fiel reflejo de que el cantautor sí está de pie.
Así lo reafirmó en 2004, con su siguiente volumen, “Aquí hay guerrero pa’ rato”, recibiendo el respaldo y aplauso de sus seguidores con las canciones “El último abrazo”, “Petra Narcisa” y “Al café y a los caballos”. Para ese año ya es creciente la presencia de los videos de música llanera en internet y Guerrero recibe un amplio respaldo en You Tube y redes sociales con una infinidad de videos de sus más célebres canciones y actuaciones en vivo, de las que también los quemadores de disco editan cantidades hasta ahora insospechadas de ese tipo de material.
Entre pausa y pausa
Guerrero aprovecha cierta pausa para continuar escribiendo, convirtiéndose en uno de los compositores más prolíficos y solicitados del folklore. De allí sale un disco de varios contrapunteos “La parranda del guerrero”, grabado con diferentes cantantes, hombres y mujeres, de los que muchos son éxitos: “Contrapunteo de llano a llano” con Edgar Hernández, “Serenata compartida” con José Gregorio Oquendo, “Se va a quedar con las ganas”, con la negra Linares, son más de quince en total, disco que es parte de ese brazo extendido que siempre ha tenido para los nuevo baluartes.
También participa en trabajos colectivos de la Rondalla Venezolana en homenajes a Juan Vicente Torrealba y Simón Díaz, en los que el elorzano grabó tres temas: “Camino de mi esperanza” del maestro Torrealba, “Amor en Corozal” de Simón Díaz y “Mi caney” de Rogelio Arvelo y Valentín Caruci.
En el año 2007, aparece su nuevo disco, “Con sentimiento guerrero”, en el que “La indiferente” fue el mejor acicate para reencontrar su originalidad con su público, además de “Guarataro, palma y guamo”, “Ni el tiempo ni la distancia” y “Luna arichunera”.
Un año después es declarado patrimonio cultural de la nación y en su pueblo natal, Elorza, le tributan un homenaje, inaugurando una plaza que lleva su busto y su nombre.
Buena señal
En el 2011, Guerrero, en medio de la humildad y sencillez que lo caracterizan, despeja todas las dudas sobre la proyección y sostenimiento de su consagración artística con un álbum impecable, titulado “La última foto”, en el que acompañado de los conjuntos de los maestros arpistas, José Archila, Euro Olivero, Ramón Becerra, Jean Ochoa, Chente Bonilla y Reinaldo “pillo” Vegas, realza la música llanera de la mano de la casa disquera Miledymusic, con sus actuales promocionales “Elimíname la vida”, “Yo no me voy de mi llano”, “Cuando amanezca” y “Estero de los trompillos”, por referir sólo cuatro temas. De allí todos están buenos, y ese sentimiento que ha sido clave en su éxito, se ve reflejado en el joropo “Mi copla guerrera y criolla” y en un exquisito pasaje con el nombre “Cuando pasan los tautacos”, que al escucharlo, si estás en el pueblo dan ganas de irte al llano y si estás en el llano las ganas son las de agarrar un camino largo y perderse en la lejanía de los recuerdos.
Mientras eso sucede, por ahí también, sin estar completamente editado, se oye entre los vendedores ambulantes “El mapa de los recuerdos” y en vivo “Tarotarito del caño”. Ajílense, pues, que de verdad, hay Guerrero pa’ rato.
FUENTE MUNDO ORIENTAL./Venezuela







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