Cuando comencé en el largo trajinar de los Festivales, no imaginaba los aprendizajes que iba a adquirir. Jamás podré olvidar la oportunidad que me abrió las puertas a este mundo lleno de magia envolvente, que llegó a formar parte de mi vida.
Como olvidar a Guillermo Reyes, Amado Lovera, Rafael Rincón González “El pintor musical del Zulia”, Beatriz Padrón de Colina, Rafael Musset, Claret Rodríguez, José Alí Moleiro, Pancho Ávila, Juan “Cuchara”, “El Zorro”, el señor Eleazar Silva y Ricardo García; quienes en el año 1.991, me indicaron el camino a recorrer por el transitar de nuestra música… plural y sabroso.
“Hace falta amor”, canción que me entregó Antonio Ranallo, a quien considero mi hermano, para que la interpretara y la hiciese mía, ella me ha dado tantas satisfacciones y es la que me ha motivado a escribir este trabajo, el cual dejo a consideración de ustedes.
Para nadie es un secreto que considero los festivales como una Gran Escuela, ya que a través de ellos, tenemos la oportunidad primeramente de sentirnos una familia, porque convergen personas de distintas partes del país y es así que nos damos cuenta, que para nuestra música no hay fronteras ni distancia, menos para el folklore.
¡Les afirmo que la riqueza más grande que he adquirido es saber que existe en cualquier lugar de nuestro hermoso país, una persona que me abre sus brazos y las puertas de su casa!
Ahora bien, les comento lo maravilloso que me sucedió en el Festival Panoja de Oro en su XXVIII edición:
- Era la noche del sábado 27 de enero de 2007, se acercó hasta mi una señora que en el año 2.004, luego de haber participado y ganado la versión “Panoja de Diamante”, llamó por teléfono al programa que realizara para ese entonces el profesor Celis, adjudicando hermosas palabras para con mi persona, transcurrió el tiempo y fue cuando el destino permitió conocerla personalmente brindándome un abrazo y su bendición; luego, se le rendía el merecido homenaje a Claret Rodríguez, cuando fui invitada a cantar nuevamente “Hace falta Amor”, Claret, lo consideró así y un nudo en mi garganta sentí, una suma de emociones y recuerdos que en ese momento vinieron a mi mente y a mi corazón.
Al bajar de la tarima, de mano de Juan “Cuchara”, me esperaba Antonio Ranallo y una joven participante por el estado Apure, quien me manifestó lo siguiente con sus ojos llenos de lágrimas: “Yo se que usted es jurado y yo participante y que nosotros no debemos hablar ni acercarnos a ustedes, pero por favor Abráceme…”
Este abrazo me llegó al alma y confirma mi teoría de considerar un tabú totalmente absurdo el que no exista ese contacto necesario entre los participantes y los jurados.
Por ese motivo me he detenido a considerar lo siguiente:
Se de la responsabilidad de organizar y realizar un festival, pero debemos considerar que lo más importante en estos casos son los participantes y a ellos dedico estas recomendaciones:
Me permito ofrecer mis conocimientos de educación de la voz y sumarlos a las experiencias de cada participante, para así lograr el éxito esperado en cada versión a realizarse de los festivales.
En espera de sugerencias que nos permitan enriquecer y enaltecer cada día más nuestro folklore, se suscribe…
Yuribel Alemán
Lcda. en Música
Diplomada en Educación Ambiental para el Desarrollo Sostenible
Mgs. en Recursos Humanos
| AJENOS | ||
| CANTO AL HEROE | ||
| COMO AMARTE | ||
| LLEGASTE A MI | ||
| SOY | ||
| TU AMOR | ||
| VIVA EL JOROPO |
Cantantes llaneros Colombianos |
Cantantes llaneros Venezolanos |